Mujeres Indígenas en Perú en defensa de la Madre Naturaleza

Frente al avance del extractivismo, la degradación ambiental, y el cambio climático, las mujeres indígenas en el Perú impulsan respuestas concretas. Desde la defensa jurídica hasta el liderazgo comunitario, colocan el reconocimiento de la Madre Naturaleza como sujeto de derechos en el centro de un modelo alternativo de desarrollo.

Article, 12 February 2026
Collection
Women, intertwined crises and gender-just futures
A series of case studies from sub-Saharan Africa and Latin America explore how economic policies, economic pressures and gender inequalities intersect to undermine women's access to land and natural resources
An aerial photo of a group of people in the distance, standing on hillside outcrop and overlooking a valley.

En Cusco, comuneros y comuneras quechua de la Comunidad Campesina Huayllas participan en el mapeo comunitario para el reconocimiento de sus linderos ancestrales (Foto: ONAMIAP)

Perú alberga el 10 % de las especies del planeta y posee la segunda mayor extensión de selva amazónica después de Brasil. Sin embargo, entre 1985 y 2021 desaparecieron más de 3,6 millones de hectáreas de bosque. Desde la Amazonía hasta los Andes, el territorio se transforma bajo políticas económicas extractivistas y los efectos del cambio climático.

Frente a estos retos, las mujeres indígenas no solo resisten: lideran respuestas colectivas que vinculan la defensa del territorio con el reconocimiento de la Madre Naturaleza como sujeto de derechos.

Este estudio de caso fue elaborado junto con ONAMIAP, la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú, que organizó un taller nacional y dos grupos focales para recopilar información: uno en Secclla (Huancavelica) con mujeres quechuas andinas, y otro en Yarinacocha (Ucayali) con mujeres shipibas amazónicas.

En las alturas andinas de Huancavelica, las mujeres organizan acciones frente a la expansión minera y la contaminación del suelo.  En Ucayali, las comunidades amazónicas defienden sus territorios frente a la  deforestación, el acaparamiento de tierras, y las economías ilegales.

A map of Peru and its neighbouring countries, highlighting the location of Ucayali and Huancavelica, with an inset map showing Peru's location in the world.

Presiones

La economía peruana depende de la minería, que representa casi dos tercios de las exportaciones del país. El aumento de los precios de los minerales ha desatado una fiebre minera – legal e ilegal – que provoca deforestación, contaminación, violencia y violaciones de derechos.

Los bosques son talados ilegalmente, las minas contaminan ríos, y el uso indiscriminado de agroquímicos – a menudo para cultivos ilegales – degrada el suelo, el agua y la salud. Las comunidades indígenas son desplazadas y amenazadas por grupos ilegales.

A group of people carrying walking sticks and maps look above them in a forest.

Roxana Martín Manchi, dirigenta asháninka de ONIAASEC, acompaña el proceso de mapeo comunitario y la identificación de lugares de importancia comunal junto a comuneros y comuneras de la Comunidad Nativa Pachacutec en Junín, Perú (Foto: ONAMIAP)

Afectado por una gobernanza débil, estas actividades se expanden sobre los territorios indígenas, creando una espiral de violencia y depredación.

Con la excusa de controlar el aumento de la criminalidad, en 2022 el gobierno peruano promulgó la Ley N.º 31494, que autoriza a las comunidades indígenas a armarse para su defensa. Las y los críticos advierten que esta medida permite y fomenta el paramilitarismo y expone aún más a las comunidades indígenas al conflicto.

El Estado mantiene un modelo centrado en la exportación de recursos naturales. Las protecciones legales contra el despojo y la deforestación siguen siendo frágiles. Los proyectos mineros e infraestructura se implementan en territorios indígenas sin consulta adecuada. La Ley de Consulta Previa (N.º 29785) de 2011 exige consultar a los pueblos indígenas antes de ejecutar proyectos que afecten sus territorios; sin embargo las comunidades no tienen derecho de veto.

Nos enteramos seis meses después de que la construcción ya había comenzado. El alcalde delegado vino a mi casa y me dijo: ‘ustedes siempre se oponen cuando la comunidad quiere progreso’. Pero eso no es progreso, es despojo

– Lourdes Urquía, Miembro de ONAMIAP, Comunidad Shauaya

En 2024,  se aprobó la llamada “Ley Antiforestal” (N.º 31973), que permitía modificar el uso de los suelos forestales sin aprobación de zonificación. En marzo de 2025, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales varios de sus artículos, aunque sigue aplicándose  y la protección de los bosques continúa siendo precaria.

El cambio climático aumenta la inestabilidad

El cambio climático altera los cultivos y amenaza la seguridad alimentaria. La pérdida de alimentos tradicionales también erosiona la identidad cultural.

Muchas comunidades han abandonado la agricultura y dependen de productos urbanos, lo que impulsa la migración interna.

La gente está preocupada por qué vamos a hacer; otros dicen que, si ya no va a haber siembra, tenemos que migrar a las ciudades… salir a buscar más trabajo, más oportunidades

– Mayorlina Anita Ccahuamanquishca de Huancasancos, Ayacucho, Feremía

A woman used a watering can to pour water over plants under plastic covering.

Elida de la Cruz, dirigenta asháninka y jefa de la Comunidad Nativa San Pascual, participa en las acciones de cuidado del vivero forestal comunal para la reforestación con plantas nativas de los manantiales de agua in Junín, Peru (Foto: ONAMIAP)

La creciente dependencia del comercio urbano genera nuevas formas de opresión, especialmente para las mujeres campesinas, que se ven obligadas a vender sus productos a intermediarios a precios injustos.

Mis padres sembraban yuca, plátano, sandía, frijoles… cultivábamos de todo. Ahora no lo hacemos: vendemos por necesidad, para comprar jabón o útiles escolares. Pero los compradores nos estafan. En la comunidad nos pagan tres soles por el plátano; en la ciudad lo venden a 15 o 20. Y además pagamos el flete en bote. Ni siquiera sabemos a qué precio deberíamos vender

– Lourdes Urquía Keiruna, distrito de Tahuanía

Mujeres indígenas frente a crisis entrelazadas

El extractivismo, las crisis climática, la degradación ambiental  y la violencia se refuerzan entre sí, afectando con mayor intensidad a las mujeres indígenas, quienes están en la primera línea del cuidado del territorio.

Aunque dependen de la tierra para obtener alimentos y agua, enfrentan barreras para acceder a la propiedad, la participación y el liderazgo. Aún así, se organizan para transformar las desigualdades, promoviendo su reconocimiento como comuneras calificadas y ocupando espacios de decisión. Su defensa territorial las expone a amenazas y hostigamiento, sobre todo de actores ilegales. 

Estrategias para el cambio y la transformación

Para contrarrestar el modelo extractivista que ve a la naturaleza como recurso para explotarse, las mujeres indígenas articulan una estrategia basada en el reconocimiento y defensa de la Madre Naturaleza.

ONAMIAP promueve que la Madre Naturaleza sea reconocida como una entidad con derechos, protegida por el Estado. En abril de 2021, Onamiap junto con otras organizaciones de la sociedad civil presentaron un proyecto de Ley que reconoce los derechos de la Madre Naturaleza, los ecosistemas y las especies. Aunque fue archivado, Onamiap continúa su labor de incidencia.

Otra estrategia central es la formación en derechos, que permite identificar y enfrentar las múltiples formas de violencia y discriminación, fortaleciendo la autonomía individual y colectiva.

ONAMIAP también promueve la  participación política de las mujeres indígenas en los niveles comunitario y nacional, promoviendo la modificación de los estatutos de las comunidades campesinas e indígenas para reconocerlas mujeres como comuneras calificadas, un requisito clave para -al interior de sus comunidades – acceder a la tierra y a cargos de liderazgo.

En 2019, este trabajo contribuyó a reformar la Ley General de Comunidades Campesinas (N.º 24656), estableciendo que al menos el 30 % de las juntas directivas comunales deben estar integradas por mujeres.

Además, Onamiap promueve la recuperación de saberes ancestrales mediante ferias de intercambio de semillas ancestrales que fortalecen la soberanía alimentaria y fomentan el diálogo con autoridades locales e instituciones del Estado.

Paralelamente, documentan y restauran fuentes de agua en sus territorios ancestrales, registrándolas en libros comunales para evitar su privatización o apropiación.

Three women stand in the shadow of trees on the banks of a river.

Comuneras sabias y jóvenes asháninkas recorren el río Satipo en la Comunidad Nativa San Pascual (Foto: ONAMIAP)

Hacia un nuevo paradigma de desarrollo

En el Perú, las mujeres indígenas responden a crisis interconectadas cuestionando el modelo económico que prioriza la maximización de ganancia a costa de la naturaleza.

A través de ONAMIAP, las mujeres indígenas lideran una resistencia colectiva que propone un nuevo modelo de desarrollo frente al extractivismo. Este modelo parte del reconocimiento de la Madre Naturaleza como ser vivo y sujeto de derechos, en contraposición al modelo que separa a los seres humanos de la naturaleza y convierte los recursos en mercancías. 

En contraposición de esa lógica de explotación, las mujeres de Onamiap promueven una visión que reconoce la interconexión y el valor de todos los seres, y que orienta sus estrategias: la revitalización de sus conocimientos tradicionales, la formación en derechos, la acción legal, y las alianzas para incidencia política.

Dar prioridad a la Madre Naturaleza no significa solo reconocer el derecho de los pueblos indígenas al territorio, sino también reconocer a la Madre Tierra como sujeto de derechos colectivos, con el derecho a existir, desarrollarse de manera natural, regenerarse y evolucionar.

Esta investigación es parte del trabajo conjunto con Rights and Resources Iniciative (RRI) y la Alianza Global de Mujeres del Sur sobre Género y Clima (WiGSA), de la cual ONAMIAP forma parte.

Este estudio de caso fue elaborado conjuntamente por IIED y ONAMIAP, la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Amazónicas y Andinas del Perú. ONAMIAP está conformada por organizaciones de base de mujeres indígenas andinas y amazónicas de distintas regiones del Perú, que luchan de manera colectiva por el pleno ejercicio de sus derechos colectivos e individuales.

GROOTS logo.

Esta serie de estudios de caso se publica en alianza con la Iniciativa de Derechos y Recursos (Rights and Resources Initiative) y la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra (International Land Coalition).